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Metodología editorial

Cada afirmación debe poder rastrearse

La confianza no depende de un sello decorativo. Depende de fuentes identificables, límites claros y un proceso de revisión proporcional al riesgo.

Fuentes identificables, límites claros y una revisión proporcional al riesgo.

Cómo elegimos fuentes

Priorizamos, según el tema:

  • organismos oficiales como el Ministerio de Salud de Chile y la OMS;
  • guías clínicas y organizaciones profesionales o científicas reconocidas;
  • fuentes primarias y revisiones sistemáticas pertinentes;
  • información oficial del servicio cuando describimos una ruta de acceso.

La fuerza del texto debe ser proporcional al alcance de la evidencia. No inventamos referencias, credenciales, cifras ni consensos, y señalamos las incertidumbres relevantes.

Cómo usamos IA

Agentes de IA pueden ayudar a investigar, ordenar y redactar borradores. El conocimiento general de una IA no se considera una fuente de publicación. Cada pieza registra internamente si fue creada con esa asistencia y qué revisión necesita.

Protocolo abierto a revisión

La versión inicial del protocolo de crisis está publicada como borrador para que profesionales puedan revisarla a distancia. Su publicación no equivale a aprobación clínica ni activa respuestas automáticas.

Leer el protocolo de crisis en revisión

Dos vías de verificación

Verificado con fuentes

Verificación por fuentes

Para adaptaciones fieles y en lenguaje claro que no diagnostican, prescriben ni introducen una conclusión clínica original.

Revisado clínicamente

Revisión clínica

Para protocolos de urgencia, respuestas a señales de riesgo, cambios de scoring, recomendaciones personalizadas y otras piezas de mayor riesgo definidas en el plan.

Una pieza pendiente se mantiene como Borrador y queda fuera de la publicación sin bloquear contenidos que sí cumplen su revisión.

Cómo revisamos y actualizamos

  1. Borrador: se agregan fuentes, metadatos y trazabilidad de afirmaciones.
  2. Clasificación: se decide si requiere fuentes o revisión clínica.
  3. Verificación: se comprueba que la fuente respalde realmente el texto.
  4. Publicación: sólo se genera la ruta pública si alcanza el estado requerido.
  5. Revisión: cada pieza registra una próxima fecha según su riesgo y estabilidad.

Los recursos de acceso se contrastan con su fuente oficial, incluyendo canal, requisitos, costo conocido y fecha. La información vencida debe advertirse y programarse para confirmación.

Orientar no es diagnosticar

Podemos explicar conceptos, describir experiencias y mostrar opciones. No concluimos qué trastorno tiene una persona ni qué tratamiento necesita. Cuando corresponde atención profesional, ayudamos a encontrar la ruta; la decisión continúa en manos de la persona.